El Museo en los jardines de la Catedral de Málaga es el primer y único museo al aire libre que existe en Málaga.

A principio de 2007 el entonces Deán D. Francisco García Mota entró en contacto conmigo porque era su deseo de que los yugos antiguos de madera, y algunos de hierro, se restauraran y se pudieran exhibir. De ahí surgió la idea de hacer el museo al aire libre.

En primer lugar, restauré los yugos y los utilicé junto con los badajos para integrarlos en varias de las esculturas que componen el museo, algunas de más de dos toneladas de peso. El reto era elevar esos imponentes yugos del siglo XVIII y atrapar el sonido de las campanas. Era el gran reto; y lo solucioné utilizando el espacio como masa.

Junto a la base de la torre norte instalé las cruces, que ya se exhibieron en la exposición que realicé en el Palacio Episcopal en 2008, “un auténtico bosque de cruces donde el autor reflexiona sobre el universal simbolismo de la cruz”.

Y como última escultura realicé el abrazo a la cruz, una escultura puramente expresionista, fuerte y potente que abraza a la cruz… ¿Para sostenerse o para sostenerla? La leyenda grabada en hierro dice: “el abrazo a la cruz es un abrazo al amor”.

En estos tiempos en que se ataca con tanta saña al símbolo de los cristianos, que es la cruz, nosotros no podemos callarnos; y tenemos que proclamar nuestra fe a través de ella… a través del símbolo del amor.

El arte cristiano no vende, pero nosotros los artistas cristianos tenemos que dar testimonio siempre de nuestra fe en todos los momentos de nuestra vida; y parte de ella  debemos dedicarla a hacer arte, a recrear lo que ya creó el Supremo Hacedor, a descubrir que somos sólo instrumentos de esa fuerza mayor que nos lleva la mano en el momento de la creación.

El artista cristiano nunca debe esconder sus creencias en ningún instante, aunque a veces vaya en detrimento de su éxito en el mundo del arte.



Jorge Rando, Málaga, septiembre 2009