En el arte no debía de existir ninguna regla que lo estrangule. Ya en el Siglo XIX los artistas comenzaron a despojarse de todas las normas que encorsetaban el Arte, dando salida a un “arte libre” expresado con un lenguaje propio.

Este pequeño preámbulo no pretende dar una opinión sobre la evolución del arte en los últimos siglos, sino que me da un punto de partida para recordarnos a los artistas que estemos atentos y despiertos; y que no nos dejemos engañar por el “canto de sirena” del “mercado del arte”, de esos mercachifles que quieren dictar unas normas “ya derogadas”, en lo que “ellos” llaman movimientos vanguardistas actuales.

Que los artistas no caigamos en una  trampa que nos prive de la libertad y que sigamos el camino, nuestro camino, el que nos hemos trazado en el proceso de la creación, con un lenguaje propio… el nuestro, el que cada uno tenemos para expresarnos. Ya no existen trabas en el arte. Cada artista puede, y debe, con su lenguaje expresar sus sensaciones, sus denuncias, su amor… en fin, lo que quiera, con la libertad que le ofrece el arte.

Jorge Rando, Hamburgo, septiembre 2010