No puedo dar ningún mensaje. ¿Quién soy yo para dar mensajes?  El mensaje está ahí, en la propia naturaleza; sólo hay que observarla y sacar cada uno “su mensaje”, el suyo, el individual, el que te dicte tu propio instinto.


La pintura, como la belleza o la fealdad, no hay que comprenderla, sólo tiene que producirte sensaciones.

Jorge Rando, Málaga, enero 2000