A veces pienso que la consecución de una obra de arte no se produce con la finalización del cuadro por el artista, sino en el momento en que se produce el encuentro entre la obra y el observador de la misma.

Para entrar de lleno en el interior de la obra de arte, no se debe hacer la pregunta qué es lo que vio el pintor, sino dejar que las sensaciones se produzcan sin preguntas ni respuestas, que la comunicación se produzca en un espacio libre de análisis. No hay que querer buscar los motivos de los rojos o azules, de la posición de objetos en el espacio, ese espacio en el que el paisaje, la figura, el movimiento, la abstracción, el color,..., todo tiene su lugar.

Es muy difícil para un pintor escribir o disertar sobre sensaciones, y a veces sobre sensaciones que se producen en la realización de la obra sin que el ejecutor se sienta actor sino espectador de su propia creación.

Jorge Rando, Hamburgo, julio 2004