Muchas veces siento el deseo, que en ocasiones se convierte en necesidad, de escribir lo que yo definiría como pensamientos íntimos sobre el arte, o simplemente divagaciones sobre la pintura o sobre el estado anímico del pintor durante el proceso de la creación de su obra.

Estos escritos suelen ser muy íntimos porque la mayoría de las veces son confrontaciones del pintor consigo mismo, sobre la creación, sobre sus limitaciones dentro del espacio ilimitado en el que se mueve, ya como protagonista o como comparsa y en ocasiones sólo como espectador.

Pero me agrada compartir con los “miradores” de mis pinturas algunos de esos momentos tan íntimos que el artista goza o sufre en el proceso de la creación.

No intento aquí ni en ningún momento explicar mi pintura ni el proceso de creación de mis obras; sólo deseo ser un espectador más de unas obras que, aunque han salido de mis pinceles, ya han dejado de ser mías para tener su vida propia y por lo tanto libertad absoluta para mostrarse y dejarse interpretar.

Jorge Rando, Hamburgo, julio de 2004