Llevamos navegando unas cuantas millas desde que dejé mis impresiones escritas de entrevistas a artistas sobre su obra. Creo que, tanto para el entrevistador como para el entrevistado, es muy difícil preguntar o responder sobre arte; sobre todo poder expresar con palabras lo que a veces es inexpresable, porque una pintura (ella) se expresa, no se explica. Por consiguiente, es inexplicable desde el exterior, aunque sí puedes hacerte con ella desde el interior y, una vez tuya, es que ya se ha expresado ante ti, siendo dos a compartir; eso es lo que le pasa al pintor ante su propia obra una vez realizada. Ya no es el mismo lenguaje con el que se comunicaban durante el trabajo en el taller, en el que el artista se debe por completo al trabajo que está realizando, desnudándose de todo protagonismo mientras pinta para que así se alumbre la obra de arte libremente; porque, si no te desprendes de todo, nunca vas a llegar al “Todo”... y eso es tan difícil... Pues, figurémonos lo difícil que es explicarlo... y entenderlo... y transcribirlo... y es que el lenguaje en que se expresa el artista en su obra es diferente al lenguaje con el que lo quiere explicar; y esos dos lenguajes van por vías paralelas, por lo que nunca se van a encontrar.

Yo saco la conclusión de que en una entrevista o en una conferencia la explicación, análisis o bondad de la obra del artista debe estar en boca del poeta, escritor, crítico o amante del arte. Y, si el artista (pintor) quiere entrar al trapo que entre, pero en el ruedo y no en la barrera; y, si es capaz de hablar de la obra por él realizada, olvidando su propio ego, que lo haga también..., aunque yo sinceramente, y sólo hablo por mí y para mí, creo que eso es muy difícil, por lo que, siendo congruente con mis criterios, me callo y escucho con respeto... y agradezco esas miradas, esos comentarios, esas críticas... esos silencios.

    (El barco se mueve bastante, la letra es horrenda... así que por hoy termino...)

Jorge Rando, navegando en mayo 2007